¿Cómo te hablas a ti misma? ¿Le hablarías así a tu madre? La respuesta es evidente.
Cuando nos repetimos constantemente que no podemos hacer estoy y aquello, que todo va mal, que no somos lo suficientemente guapas, o delgadas, o inteligentes. Entramos en un bucle de pensamientos del que no podemos salir. Además, parece como que nos gustara aunque lo hagamos sin darnos cuenta. Simplemente analizando qué tipo de pensamientos negativos sobre nosotras mismas en un día, nos daríamos cuenta de que, el 90% de ellos, son negativos.
¿Cómo podemos cambiar eso?
Cuando entramos en un pensamiento negativo podemos darle una orden directa a nuestra mente, del tipo: ¡Basta ya!
De ese modo, cambiamos automáticamente de pensamiento a otro más positivo, al principio verás que tienes que hacerlo constantemente pero no desistas. En pocos días verás que tu diálogo contigo mismo cambia y te sientes mejor.
Hoy en días vivimos situaciones de estrés unidas a la preocupación y, si por nuestras creencias o programaciones de cuando éramos pequeños tenemos esa tendencia, con esta orden directa lo paramos automáticamente.
La mente es entrenable. Puedes entrenarla para que sea tu aliada y no tu enemiga. Quizás estaría bien darse un poco de cancha, quizás no hacemos las cosas tan mal como creemos y, si no, siempre podemos aprender. Háblate a ti misma como si le hablaras a un ser querido y poco a poco tendrás una mejor relación contigo misma. Eso te tranquilizará y te hará ser más feliz.